Tigres siberianos en peligro de extinción
Tomado de BBC y Prensa Internacional
Si por estas latitudes, un tigre merodea en las cercanías de una población remota, representa un peligro y una dificultad para su status de especie amenazada: ¿cómo puede protegerse la gente sin matar a una criatura que está a punto de desaparecer?
Un equipo establecido especialmente por el gobierno en 1999 para lidiar con esta situacione parece haber hallado una solución al problema.
Los tigres siberianos viven en los bosques del oriente extremo del país, una expansión de más de 150 mil kilómetros cuadrados en el que se encuentran distribuidos por el paisaje algunos pequeños asentamientos humanos.
"Hay una zona gris donde los seres humanos y los tigres coexisten", explica Dale Miquelle, director del programa para Rusia de la Sociedad para la Conservación Mundial (WCS, por sus siglas en inglés), una de las organizaciones involucradas en este proyecto.
"A pesar de que son muy pocos los tigres que quedan, pasan por las poblaciones -o por sus inmediaciones- con cierta regularidad", agrega.
Cuando un tigre se acerca mucho, puede atacar un animal doméstico: un perro o una vaca y excepcionalmente, puede llegar a atacar a un ser humano. Según datos reportados en los últimos 10 años han sido atacadas alrededor de 20 personas.
Esto representa un verdadero dilema, ¿cómo salar al animal de la extinción, si de alguna manera también los humanos deben salvarse de la fiera?
Por ello, según reporte de la BBC, se ha diseñado un sistema para proteger a tigres y hombres.
Cuando alguien ve uno de estos preciosos ejemplares, o descubre un animal que ha sido atacado, alerta a las autoridades locales que contactan a un equipo. En ocasiones les ponen un collar radio y lo dejan en su lugar. A veces lo trasladan a otro sitio, si piensan que eso va a reducir las posibilidades de que vuelva a atacar.
Pero si el tigre está herido, la situación es más complicada. John Goodrich, conservacionista y fotógrafo de la vida silvestre, trabajó con el equipo en varias misiones de rescate. Según él, la mayoría de los tigres que atacan a las personas en Rusia fueron heridos por cazadores o cayeron en alguna trampa.
Estas heridas pueden influir en su comportamiento, empujando a los animales hacia los poblados en busca de alimentos, ya que no están en condiciones de cazar.
Las cifras del último censo realizado marcan la existencia de tan solo 350 tigres en estado salvaje. Aún así, agrega Goodrich sobre el tema, "Tenemos evidencia de que hemos logrado reducir el número de tigres muertos a causa del conflicto con los seres humanos".
En opinión de este investigador, las heridas causadas por los cazadores son la causa principal de los ataques de los tigres siberianos. A veces el equipo puede rehabilitarlos y dejarlos en libertad, pero no siempre.
El tigre de Amur o tigre siberiano es una subespecie propia de los bosques de hoja perenne del extremo sureste de Rusia, en la región del río Amur y la frontera entre Rusia y China. Tradicionalmente se le ha considerado la mayor subespecie de tigre y el mayor felino criado naturalmente en el mundo.
Los machos pueden alcanzar hasta 3,80 metros de largo, (solo la cola mide 95 cm) y pesar hasta 280 kilos. Las hembras son mucho más pequeñas, con hasta 1,90 m de largo, incluyendo la cola, y un peso de entre 100 y 167 kg. Pueden llegar a vivir hasta 20 años, aunque en libertad suelen llegar solo a los 15 años.
Estos tigres están presentes en la cultura e historia del territorio donde habitan. El tigre preside el escudo oficial de la región de Primorski (Rusia) y aparece también en el de Khavarovsk y en el de la ciudad de Vladivostok. Asimismo se encuentra en el escudo del equipo de fútbol profesional ruso FC Luch-Energía Vladivostok. Hodori, y la mascota de los Juegos Olímpicos de Seúl (1988), fue un tigre siberiano.
La caza furtiva, los conflictos con las personas y la disminución de sus presas continúan asediando la vida de la especie, lo que podría alterar la conservación actual ya en peligro de extinción, aunque no inminente.
Si muriera el último tigre siberiano, quedará en escudos y recuerdos únicamente, y los equilibrios donde habitaba cada vez se tornarán más fríos, sin color. Para ese entonces, solo la sombra ausente de un tigre atravesando la estepa nos hará recordar el tiempo que fue y ya no volverá.
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